3.11.2011

"Raoles de jonquillo"

Hola a todos!

Hoy sigo desmarcándome de los pasteles, galletas y azúcar en general para traer algo de pescado. El otro día alguien me comentó que me enrollo cual persiana veneciana, así que hoy voy al grano. El Aphia minuta es un pez pequeño, que no suele pasar de los 50-60 milímetros, vive pocos meses y suele pescarse de diciembre a marzo, al ser una especie en peligro de extinción y tener la pesca muy limitada; por ello, creo que se comercializa sólo en las Baleares y poco más. Podéis ver un vídeo muy interesante de su pesca aquí (en catalán, sorry). Y si os fijáis bien en la foto de la preparación, todo son ojos...



Ingredientes: 300g de jonquillo (para 2 personas; salieron unas doce "raoles"), un huevo batido, sal, pimienta,  y, normalmente, ajo y perejil picados. En mi caso, "a la Cris", y como el ajo me gusta, pero no en picada, lo cambié por hierbas aromáticas a la provenzal (orégano, tomillo, romero...).

Limpiamos el jonquillo, simplemente en un colador de agujero muy pequeño y con un poco de agua, aunque a mí la pescadera me dijo que el que me llevaba no hacía falta, pero como llevaba algunos restos de alga y el sushi no lo suelo comer en casa, lo enjuagué un poco. Se coloca en un bol, con todos los ingredientes, y simplemente se mezcla todo. Ponemos un solo huevo batido, porque para amalgamar toda la masa es suficiente, sino acabaríamos con una tortilla, y sería demasiado líquido para hacer las raolas.

En algunos casos, cuando se fríe con mucho aceite, quedan más parecidas a los buñuelos, redonditas, pero como yo las hice prácticamente a la plancha, con sólo un poco de aceite para que no se pegara, quedaron más bien planas. Una vez mezclado todo, sólo hay que calentar bien la sartén, ir cogiendo cucharadas del preparado y poniéndolas separadas, para que al extenderse no se nos vayan pegando entre ellas.

Cuando se haya cocinado una de las caras, le damos la vuelta con cuidado, y doramos el otro lado. A mí me pasó como con las crepes, que la primera siempre me queda mal, no sé por qué, pero, como con las crepes, también nos la comimos. Les dejamos soltar el aceite en un papel de cocina y a comer rápido, que frías no valen nada. Para que os hagáis una idea del tamaño, utilicé una cucharada sopera por raola, y el plato en el que puse cada ración es de postre. Las acompañé sólo con unas zanahorias mini que tenía en la nevera. Una cena buenísima!! Y la parte desmontada es la primera que intenté girar, jajaja!


Buen provecho!

Cris y Cía

3.05.2011

Quiche lorraine para Tomás

Hola a todos!

Como veis, cocino poco para mí, jajajaja! Casi todo es para los que disfrutan de mis platos, y para los que me seguís, os paso además las recetas. Gracias por vuestra paciencia con mi poca constancia, que mi objetivo de, al menos una receta semanal, no va demasiado bien, sigo sin colgar una máquina de fotos junto a las cucharas de madera, pero... tiempo, todo llegará!

Hoy os paso una receta muy, muy sencilla; de hecho, mi hermano pequeño justifica que las tortillas de patatas no me salen porque este plato se me da bien. Me explico: él hace unas tortillas increíbles, de bar, de esas altas, pelín crudas en el centro, doradito muy claro por fuera, con mil vueltas y vueltas, y, seamos sinceros, hermanito, con huevo por todas partes: la cuchara, la tapa para girar, el bol, la encimera, los fogones,... Ah! Que la culpa es mía, porque mis tapas tienen agujeros, es verdad! Y claro, con tantas vueltas, el huevo gotea, normal. Es cierto que él da las vueltas sobre el bol, y procura no ensuciar, pero siempre se pierde un poquito por el camino, y, por Dios, cómo cuesta limpiar el huevo si no lo haces al momento!! Bueno, que la explicación de mi hermano a mi incapacidad con las tortillas (o se me queman, o no se cuajan, o se convierten en huevos revueltos) es que a mí se me da mejor poner todos los ingredientes juntos y dejar que se cocinen solos, que lo de ir dando vueltas no se me da bien. Pues con las vueltas que doy para explicar las cosas... Debería conseguir la reina de las tortillas!!

Así que al grano con la receta... Bueno, como hace mi buen amigo Catman, primero la explicación. La quiche, según nuestra amiga Wiki, es un plato de origen francés, y de hecho, mi versión debería llamarse vosgienne, no lorraine, porque incluyo queso, pero, como todos nosotros, yo me limito a tomar recetas y adaptarlas y modificarlas a mi gusto, así que... la llamare a la Cris, y podré modificar masa y relleno a mi gusto, sin que a nadie pueda molestarle mi adaptación, jejejeje!

Ingredientes:

- 1 masa de hojaldre de 500g; yo utilizo la que puedes encontrar en cualquier sección de refrigerados. Había una congelada de la Cocinera, sin extender, que me encantaba, pero como todo, ya no la hacen, o en mi supermercado no la traen, que también. Pero la extendida refrigerada de la misma marca queda de maravilla, así que aceptamos barco, porque, además, viene con un comodísimo papel para hornear que simplifica mucho su uso. No hace falta engrasar el molde, simplemente la desempaquetas y la colocas directamente, con el papel, en el molde. Oh, primera variación, casi todos utilizan masa quebrada, pero a mí no me gusta demasiado, así que...

- 5 huevos medianos

- 500ml de nata líquida; proporción, 100 ml por huevo, por si os hace falta aumentar o disminuir la cantidad. Así se cuaja a la perfección

- 200 g de bacon. Bacon por ser la quiche típica, pero el relleno da muchísimo juego, luego os cuento

- 150g de queso gruyére o emmental. Personalmente, emmental, pero también podéis variar, más tarde también os cuento, o suprimir directamente si no os gusta el queso. Será vuestra variación!!

- Sal, pimienta, especias, hierbas aromáticas... Al gusto

Encendemos el horno a 180º antes de empezar, así se va calentando. Se desenvuelve la masa,  y, sin quitar el papel de hornear en el que va enrollada, aprovechamos para no tener que engrasar el molde, tarea ingrata donde las haya, y colocamos la masa. Como no nos interesa que suba, la pinchamos varias veces. En este punto, hay gente que hornea la masa, al menos en parte. Yo no, a mí me da buen resultado hornearlo todo junto. Tendré un horno desastroso, pero en este aspecto consigo un buen resultado. En cuanto hayáis intentado un par de veces cada opción, con horneado previo de masa y sin, podréis decidir cada uno como preferís hacerlo.

Empezamos la colocación del relleno sobre la masa. Sobre ese tema hay mucha opción a elegir. Esta versión es con bacon, la tradicional, y en este caso concreto, como no tenía suficiente, aproveché un resto de jamón bien picadito que tenía por ahí. Vivan los restos!! Pero da mucho juego, sobretodo si un día quieres prepararla para no tener que cocinar otro día, porque  en nevera se conserva muy bien, y se puede calentar la ración en un momento en el microondas. 

El relleno que también suelo hacer es con setas, bien una mezcla, bien sólo champiñones y setas de cardo (gírgolas), salteadas con un poco de puerro. Debéis tener en cuenta simplemente si el relleno necesita cocinarse o no. Si ponéis espinacas, por ejemplo, os conviene hervirlas antes y escurrirlas al máximo. Si es salmón ahumado, lo ponéis directamente. Podéis poner un relleno de quesos, por ejemplo. En este caso, yo probé el salmón con queso brie, y en lugar de emmental, coloqué unas bolitas de mascarpone, para que se fundiera con el brie. Quedó muy buena. Recordad: si soléis cocinar el relleno, hacedlo antes. Si no, directamente. La nata y los huevos sólo cuajarán la tarta salada.

Y pasamos a los huevos. Hasta aquí, tened en cuenta salpimentar el relleno. Batid los huevos, añadid la nata y mezclad bien. Salpimentad la mezcla y verted sobre el relleno.

En este punto es cuando yo pongo el queso. Hay quien pone el queso junto a la masa de huevos y nata, y así lo esparce todo junto, pero yo prefiero extender el queso a mano, queda más bien repartido, y lo dejamos hundirse antes de meterlo en el horno, que, en este momento, estará perfectamente calentado.

En mi horno, más de media hora, pero no suelo sacarla tan oscura, normalmente la saco cuando está cuajada y simplemente un poco doradita. Cada uno a su gusto, por supuesto. Para acompañarla, una buena ensalada, o unas crudités, queda buenísima, tanto en frío, como un poco tibia, o recién hecha. Y ya os digo, como en la nevera aguanta perfectamente, lo que sobra sirve para llevarte por la mañana al trabajo, que no estamos para gastos extras... O apañar la cena del día siguiente, a quien no le importe repetir. Cómodo, eh?  Ah, y me han chivado por ahí que también admite perfectamente la congelación, cosas de hermanos que viven fuera pero les gusta disfrutarla.



Buen provecho!

Cris y Cía